Hállome aquí escuchando música punk que oíamos cuando
teníamos nuestros años de mozalbos bien plantados, una vida por delante,
alegrías, y lo único que realmente importaba eran los fines de semana, pues si
lo simplificamos todo un poco, realmente es ahí donde explayábamos todas
nuestras habilidades sociales.
Realmente se puede penar lo que hacíamos de
primeras, pero no lo que tratábamos de segundas. Es decir, en este mundo que
vivimos a cada día más impersonal, realmente era loable el hecho de que apreciásemos
más salir y encontrarnos con nuestra gente y hacer el ganso, que comportarnos
como debiéramos y quedarnos en nuestro recinto de control, sabiendo que todo
está perfectamente estructurado para que no nos den una hostia ni tener que
darla, ni pillarnos un pedo malo, o que una tía nos rompa el corazón porque habíamos
compartido nuestros conocimientos de las estrellas en lo que considerábamos una estupenda noche primaveral
en la playa, y ella finalmente se hubiese decantado por uno de nuestros colegas
del montón unos días más tarde (sin rencores). Eso es lo que nos hace ser lo
que a día de hoy nos sentimos tan orgullosos. Clamo a la justa medida, no al
descontrol absoluto como se tercia en los días de hoy, o al terrible sobre
proteccionismo que subyace en nuestra sociedad viendo la mierda que nos rodea.
Mesura damas y caballeros, y en el medio nos encontraremos.
No éramos vándalos, ni bestias salvajes, solo "quinceañeros" que comenzábamos a explorar lo que en el futuro nos esperaba, ¿con cantidades ingentes
de alcohol? Si, ciertamente no debería ser así, pero como todos sabemos era un desinhibidor
, y con la cantidad de complejos y vergüenzas que te daban esos tiempos es
bastante comprensible entender por qué recurríamos a herramienta tan sencilla.
La verdad es que no pretendo nada con estas reflexiones,
pero realmente de lo que me he dado cuenta es que, no lo estábamos haciendo tan
mal.
Ederra, crianza 2009
Ederra, crianza 2009
No hay comentarios:
Publicar un comentario