domingo, 28 de abril de 2013

La naturaleza de las cosas buenas

Todos hemos tenido malos momentos, hemos sufrido el tormento de la caída, la presión en las sienes que pugna por hundir tu cráneo en insondables océanos de amargor, nos hemos regodeado en nuestras desgracias y hemos gritado al cielo preguntando si los dioses ya estaban contentos con nuestras desventuras o seguirían manipulando los hilos  en un sádico juego mientras sus carcajadas retumbaban en nuestro pecho. Que mal estábamos, y que claro lo teníamos.

Eso lo hemos vivido todos, la pregunta ahora es la siguiente, ¿Cuántas veces has tenido esa misma sensación sabiendo lo bien que estás en el presente? No sé vosotros, mis amados y más de dos lectores, pero por lo que veo, tampoco es algo que la gente tenga muy en cuenta. El hecho de pararte un segundo, tomar aire y decir, “Joder, todo va bien y estoy de puta madre”, eso es a lo que me refiero. No quiero hablar de cuando miramos al pasado y pensábamos lo bien que estábamos en determinado momento del pasado, si no, lo bien que estamos en el presente. Mañana será otro día y a saber que nos depara, pero desde luego el hoy y el ahora no nos lo quita ni dios.  Pues eso es a lo que me refiero, disfrutar del momento en el que estés bien y darte el placer de sentir con plenitud esa alegría. Igual que no debemos negar ciertos sentimientos de connotación negativa pues es un proceso necesario para superar una situación, también debemos aprovechar nuestros momentos de felicidad para demostrarnos que la vida siempre puede mostrarnos su mejor sonrisa, y cuando venga lo malo, que lo más probables es que venga, saber que habrá un momento en el futuro que serás consciente de que estarás bien y que la tormenta ha pasado.

Me enorgullezco personalmente de ser una persona que tiendo a darme cuenta de que soy feliz en el mismo momento, tengo varios momentos en mi vida que son de mi top 5, y algunos en parajes que si no eres feliz es que tienes un serio problema, pero  eso es fácil. Sin embargo, tal día como hoy, un domingo nublado sin nada de especial, en el cual te has metido un rato en los fogones preparando un pollo asado como lo hacía tu dulce madre, tomártelo con dos de tus mejores amigos/compañeros de piso, sabiendo las buenas nuevas que acontecen actualmente en tu vida, y que todo va a mejorar pues así te lo dicen los huesos y así lo muestras (que quizás sea lo más importante) mientras te acabas una estupenda copa de vino al final de la comida… pues que quieres que te diga, pero creo que todo toma otro cariz y la sonrisilla se te dibuja en el rostro. Eres feliz y eres consciente de todo ello, y lo bueno es que no es una euforia pasajera, es que las cosas van bien…

Tenemos derecho a regodearnos de esos momentos también.  Así que exprimir esos momentos  al máximo.

domingo, 14 de abril de 2013

De todo Corazón


Este post más que lo habitual, digamos que es por un lado un agradecimiento, y por el otro una recomendación a los más de dos lectores que me seguís con una fidelidad sin igual.
Me encuentro ahora en mis aposentos, con mi habitual copa de vino cada vez que arranco con un post, que como en todos ellos, empiezan con una copa en la comida y una idea, y acaban aquí sentado (hoy he comido tarde), desbarrando con mi teclado. Así que llegando a donde yo quería, voy a hablar de lo que me ha llevado a escribir esto.

Vengo de aprovechar un estupendo fin de semana con la gente de Mente colectiva y un grupo de personas a cada cual más hermosa, donde nos han ayudado en tantas tareas que enumerarlas sería tedioso, así que lo resumiré en la frase que ellos mismos han utilizado para el curso, El viaje del despertar, haciendo en este momento cada uno el ejercicio de analizar qué es lo que quiere en su vida, y que es para él el despertar.

Muchas cosas podría decir, pero lo que creo, y para mí ha sido una de esas bonitas sorpresas, es que lo mejor sería que cada uno se atreviese a realizar el curso, y se aventurase a ello con la mejor de las ilusiones. Pues puedo decir que la experiencia es de lo mejor que he tenido en tiempo. Enriquecedora, revitalizante, entrañable, alegre, emotiva… y podría rellenar 4 folios así.

Y ahora, voy a relatar el porqué de este post, pues para mí es más que ilustrativo. A las cuatro y pico de esta tarde llegué yo a casa encontrándome solo, así que entrando por la puerta con una energía que no había sentido en tiempo me dije, “que coño, me voy a poner una birra y luego ya veremos”, dicho y hecho, y como la cerveza me llevó a la nevera decidí rebuscar para ver que comer. Me he hecho un plato la mar de gustoso, pero especificar no viene al caso, lo gracioso es que en cuanto me puse la música y me disponía a tomar mi primer sorbo de cerveza, antes de cocinar, brindé conmigo mismo y por mí mismo (y no, no es redundante). ¿Por qué? pues porque yo lo valgo y me sentía la hostia de orgulloso de lo que soy. Y luego decidí aderezar la comida con una patata gallega de las buenas, y lo mismo, porque me lo merezco. Y finalmente cuando me senté a la mesa decidí retomar ese romance que estábamos manteniendo la botella de Coto de Imaz y yo desde hace unos días y que tenía un poco aparcada. Y cuando me bebí la copa, me supo a ambrosía, y no por el vino, que nadie dice que el vino no sea buen, si no porque estaba en uno de los momentos más dulces desde hace mucho tiempo, sin que haya eventos especiales de por medio. Y eso, es lo que me llevó a ponerme a escribir esto ahora.

Y por eso, queridísimos y masivos lectores me siento tan agradecido, pues no es fácil en estos tiempos que corren y en la situación actual, topar con una iniciativa que te haga ascender como un jodido cohete, y que salgas con unas energías renovadas que nadie te podrá quitar, ni siquiera este mundo vampiro, que nos roba las ganas, la iniciativa y la vitalidad para intentar salirte por la tangente y crear tu propio destino. Una frase la cual, siempre he tenido presente, pero después de esto cobra muchísima más energía, es que solo tú eres dueño de tus actos, así que no dejes que las circunstancias o las personas  decidan por ti, y busca de corazón lo que quieres llegar a ser.

Finalizando solo me queda dar gracias de nuevo, gracias a los profesores, personalmente a mí me gusta llamarlos así, pues realmente te enseñan a ver lo que tienes dentro y como encauzarlo, y gracias a la gente que me ha acompañado en el inicio de este viaje. Y ahora, con las gaitas de mi tierra de fondo, la brisa entrando por la ventana, mi propio bienestar y mi gratitud, sería uno de esos momentos, en que si se lo estuviese diciendo a la cara a todos ellos, lo más seguro es que se me cayese una lagrimilla.
En serio y de verdad, gracias.

Coto de Imaz, Reserva 2005

domingo, 7 de abril de 2013

Esencias



Partimos del sencillo concepto de que no creo ni en el alma, ni en dios, ni en el karma, ni el destino, ni en San José y la Virgen María. Mis creencias no se van más allá de lo que cualesquiera de nosotros pensara si viese a un ñu devorado por leonas, y viendo como después de que su panza estuviese bien llena, los buitres se hacen con el cadáver mientras mantienen una contienda con chacales, hienas y demás.  Y posteriormente, cuando solo quedasen los restos, los insectos proseguirán su tarea, ¿y después? Pues la tierra hace su trabajo, absorbe los huesos, descompone los elementos y sirve para nutrir en si a la misma tierra para que un nuevo ñu se alimente de los pastos que se han nutrido de su pariente lejano.  Seguro que ninguno de vosotros se ha parado a pensar que el alma de ese ñu ha ido volando al cielo de los ñus, donde los pastos son siempre verdes y jamás acechan depredadores. ¿Y si los depredadores tienen su cielo? Por esa regla de tres ¿De dónde cojones sacan las presas? Del cielo de los ñus desde luego que no ¿de su infierno? No me jodas, que alguien tenga los cojones de decirme que X ñu ha sido malo y merece ser condenado por sus actos…

Sé que esto puede llegar a ser tildado de demagogia, pero las religiones también utilizan estas artimañas, así que no voy a ser menos.

Sin embargo, si hay conceptos de estas formas de pensamiento que podría llegar a asimilar. Como por ejemplo, el alma, ¿Qué es el alma? Nada más lejos que nuestra esencia como criaturas vivas y lo que nos define como individuo. Aquel que es más extrovertido que introvertido, el que medita durante horas antes de actuar, el que todo lo ve desde el punto práctico, el que actúa y luego observa los resultados, todos tenemos una impronta, y eso es lo que nos define como individuos ¡Esa es nuestra alma! Y por consiguiente, nuestros fantasmas. Lejos de lecturas negativas, no será otra cosa que nuestra esencia en la vida de los demás, lo que dejamos atrás, lo que hemos podido marcar a otros. Quizás es un punto de vista un poco romántico, pero coño, jamás renuncié al romanticismo.