Eso lo hemos vivido todos, la pregunta ahora es la
siguiente, ¿Cuántas veces has tenido esa misma sensación sabiendo lo bien que
estás en el presente? No sé vosotros, mis amados y más de dos lectores, pero
por lo que veo, tampoco es algo que la gente tenga muy en cuenta. El hecho de
pararte un segundo, tomar aire y decir, “Joder, todo va bien y estoy de puta
madre”, eso es a lo que me refiero. No quiero hablar de cuando miramos al
pasado y pensábamos lo bien que estábamos en determinado momento del pasado, si
no, lo bien que estamos en el presente. Mañana será otro día y a saber que nos
depara, pero desde luego el hoy y el ahora no nos lo quita ni dios. Pues eso es a lo que me refiero, disfrutar
del momento en el que estés bien y darte el placer de sentir con plenitud esa
alegría. Igual que no debemos negar ciertos sentimientos de connotación
negativa pues es un proceso necesario para superar una situación, también
debemos aprovechar nuestros momentos de felicidad para demostrarnos que la vida
siempre puede mostrarnos su mejor sonrisa, y cuando venga lo malo, que lo más
probables es que venga, saber que habrá un momento en el futuro que serás
consciente de que estarás bien y que la tormenta ha pasado.
Me enorgullezco personalmente de ser una persona que tiendo
a darme cuenta de que soy feliz en el mismo momento, tengo varios momentos en
mi vida que son de mi top 5, y algunos en parajes que si no eres feliz es que
tienes un serio problema, pero eso es
fácil. Sin embargo, tal día como hoy, un domingo nublado sin nada de especial, en
el cual te has metido un rato en los fogones preparando un pollo asado como lo
hacía tu dulce madre, tomártelo con dos de tus mejores amigos/compañeros de
piso, sabiendo las buenas nuevas que acontecen actualmente en tu vida, y que
todo va a mejorar pues así te lo dicen los huesos y así lo muestras (que quizás
sea lo más importante) mientras te acabas una estupenda copa de vino al final
de la comida… pues que quieres que te diga, pero creo que todo toma otro cariz
y la sonrisilla se te dibuja en el rostro. Eres feliz y eres consciente de todo
ello, y lo bueno es que no es una euforia pasajera, es que las cosas van bien…
Tenemos derecho a regodearnos de esos momentos también. Así que exprimir esos momentos al máximo.