domingo, 14 de abril de 2013

De todo Corazón


Este post más que lo habitual, digamos que es por un lado un agradecimiento, y por el otro una recomendación a los más de dos lectores que me seguís con una fidelidad sin igual.
Me encuentro ahora en mis aposentos, con mi habitual copa de vino cada vez que arranco con un post, que como en todos ellos, empiezan con una copa en la comida y una idea, y acaban aquí sentado (hoy he comido tarde), desbarrando con mi teclado. Así que llegando a donde yo quería, voy a hablar de lo que me ha llevado a escribir esto.

Vengo de aprovechar un estupendo fin de semana con la gente de Mente colectiva y un grupo de personas a cada cual más hermosa, donde nos han ayudado en tantas tareas que enumerarlas sería tedioso, así que lo resumiré en la frase que ellos mismos han utilizado para el curso, El viaje del despertar, haciendo en este momento cada uno el ejercicio de analizar qué es lo que quiere en su vida, y que es para él el despertar.

Muchas cosas podría decir, pero lo que creo, y para mí ha sido una de esas bonitas sorpresas, es que lo mejor sería que cada uno se atreviese a realizar el curso, y se aventurase a ello con la mejor de las ilusiones. Pues puedo decir que la experiencia es de lo mejor que he tenido en tiempo. Enriquecedora, revitalizante, entrañable, alegre, emotiva… y podría rellenar 4 folios así.

Y ahora, voy a relatar el porqué de este post, pues para mí es más que ilustrativo. A las cuatro y pico de esta tarde llegué yo a casa encontrándome solo, así que entrando por la puerta con una energía que no había sentido en tiempo me dije, “que coño, me voy a poner una birra y luego ya veremos”, dicho y hecho, y como la cerveza me llevó a la nevera decidí rebuscar para ver que comer. Me he hecho un plato la mar de gustoso, pero especificar no viene al caso, lo gracioso es que en cuanto me puse la música y me disponía a tomar mi primer sorbo de cerveza, antes de cocinar, brindé conmigo mismo y por mí mismo (y no, no es redundante). ¿Por qué? pues porque yo lo valgo y me sentía la hostia de orgulloso de lo que soy. Y luego decidí aderezar la comida con una patata gallega de las buenas, y lo mismo, porque me lo merezco. Y finalmente cuando me senté a la mesa decidí retomar ese romance que estábamos manteniendo la botella de Coto de Imaz y yo desde hace unos días y que tenía un poco aparcada. Y cuando me bebí la copa, me supo a ambrosía, y no por el vino, que nadie dice que el vino no sea buen, si no porque estaba en uno de los momentos más dulces desde hace mucho tiempo, sin que haya eventos especiales de por medio. Y eso, es lo que me llevó a ponerme a escribir esto ahora.

Y por eso, queridísimos y masivos lectores me siento tan agradecido, pues no es fácil en estos tiempos que corren y en la situación actual, topar con una iniciativa que te haga ascender como un jodido cohete, y que salgas con unas energías renovadas que nadie te podrá quitar, ni siquiera este mundo vampiro, que nos roba las ganas, la iniciativa y la vitalidad para intentar salirte por la tangente y crear tu propio destino. Una frase la cual, siempre he tenido presente, pero después de esto cobra muchísima más energía, es que solo tú eres dueño de tus actos, así que no dejes que las circunstancias o las personas  decidan por ti, y busca de corazón lo que quieres llegar a ser.

Finalizando solo me queda dar gracias de nuevo, gracias a los profesores, personalmente a mí me gusta llamarlos así, pues realmente te enseñan a ver lo que tienes dentro y como encauzarlo, y gracias a la gente que me ha acompañado en el inicio de este viaje. Y ahora, con las gaitas de mi tierra de fondo, la brisa entrando por la ventana, mi propio bienestar y mi gratitud, sería uno de esos momentos, en que si se lo estuviese diciendo a la cara a todos ellos, lo más seguro es que se me cayese una lagrimilla.
En serio y de verdad, gracias.

Coto de Imaz, Reserva 2005

2 comentarios:

  1. Brindo contigo
    De otra cosa no sabre, pero de lo que voy a decir un huevo... El mundo te necesita Santi, tal y como eres.
    Asi q vamos a comernoslo y benernoslo y cuando seamos viejos, tomando una copa de vino podamos decir... No le pido anda mas a la vida
    Vivimos intensamente y triunfamos
    Salud!

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    1. Que grande eres Charly, solo te digo una cosa. Vete buscando un vino de los buenos buenos que descorcharemos con unos 70 años mientras nos alegramos de las grandes cosas que hemos hecho.

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