Como toda noche que llegas antes de tiempo a casa y con un
exceso de energía demasiado altivo para lo que debieras hacer a estas horas de
la noche, dícese dormir, pues se me da por pensar, y hoy me ha pegado por
reflexionar después de tener largas conversaciones con un colega por el hecho
de como actuamos dadas nuestras vivencias (y todo cerrado en un ámbito bastante
sentimental).
Todos somos conscientes de que lo que vivimos nos deja una
imprenta, y por ello somos conocidos, reaccionamos según si lo que en el pasado
nos ha ocurrido es bueno o malo, y ajustamos parámetros con respecto a ello. La
vida, cual teatro, es una sucesión de actos en los que podemos apreciar como
nosotros, como actor principal, crecemos, nos desarrollamos, y variamos nuestra
existencia como el curso del rio que se deja domar por los sedimentos de la
tierra.
Lo cierto, es que es impresionante ver cómo nos moldean
nuestras vivencias. Hace ahora mismo un par de días llegue a analizar con par
de grandes personas lo que nos puede llegar a influir un nombre. Correlacionas
con ello una actitud y una forma de ser, y en consecuencia como tú eras con esa
persona, y llegando un poco más lejos, te das cuenta de todo lo que puedes
llegar a rehuir por no vivir una situación similar con una básica palabra de
poder como puede llegar a ser un nombre (totalmente personal esto). Y yo lo
digo en serio, hay muchas cosas que no me apetece revivir… Más todo ello me
lleva al punto de darme cuenta de la cantidad de ramas que en el camino de
nuestro destino vamos podando para evitar que el árbol crezca débil y enfermo, y con
todo lo trágico que suena esta frase solo me queda decir que para nada, todos
los años hago la poda en mi finca de Mera cuidando de los árboles y nadie se da
con un canto en los dientes pensando en lo trágico del acto coño!
Es por todo ello que solo me queda expresar la gran verdad
de que nada está mal vivido, solo son capítulos de nuestra vida, en los que una
vez concluidos deberíamos analizarlos lo justo y ver lo que queremos guardar y
lo que no.
Sé que no acabo de
iluminar el alma de alguna criatura descarriada, pero coño, esto se llama Reflexiones
Erráticas, nadie debería buscar la verdad en mis palabras!
PD: Todo esto está narrado desde las elucubraciones de un
ser barbudo que lo único que espera es tener una vida tranquila y una prole de retoños,
cerca de algún árbol noble gallego, léase carballo por ejemplo, y que por dios
haya aprendido de una puta vez a tocar una gaita (gallega como Lug manda). Las
realidades como puños sean dichas.
Cerveza Mahou post copas
